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Historia Moderna y Contemporánea

El siglo XVI, y con él la Edad Moderna, se abre con la Torre de Pero Gil bajo jurisdicción de la ciudad de Ubeda. Tutela que arrastraba desde tiempo atrás, que le permitía gozar, del mismo modo que lo hacía Ubeda, del fuero de Cuenca, y que se complementaba igualmente con otra serie de prerrogativas especiales que dotaban a la Torre de Pero Gil en estos años de una cierta singularidad. De entre esas prerrogativas, bien vale destacar, en primer lugar, las Ordenanzas especiales conseguidas por los vecinos de este lugar en 1463 y consentidas por el concejo de Ubeda, en la que se constata el "reconocimiento de viña, olivar y árboles frutales con tierras de calma que dentro de él hubiere y no en otras partes"

Reconocimiento al que se agregaba, en segundo lugar, el Privilegio concedido a la Torre de Pero Gil por el príncipe Juan en 1497, refrendado por los Reyes Católicos en 1498, para "reglamentar la elección de regidores y jurados"
Como puede comprobarse, Torreperogil si bien iniciaba su andadura en la Edad Moderna bajo tutela y jurisdicción de Ubeda, dicho hecho no ocultaba ciertos rasgos de personalidad jurídica propia. No en vano, y en base a lo apuntado anteriormente, no fueron pocos los enfrentamientos habidos en estos años entre el concejo de Ubeda y las autoridades del lugar de Torre Pero Gil. El primero de ellos, saldado finalmente a favor de la Torre por sentencia de la Real Chancillería de Granada en 1520, fue el conocido "pleito de los marranos", denominado así, tal y como relata Ginés de la jara Torres Navarrete en su "Historia de la muy Ilustre Villa de Torreperogil", por tratarse del secuestro por parte del corregidor de Ubeda de una partida de estos animales que "rastrojaban cerca de Torreperogil, en el lugar aún conocido por el Lantiscar"
Enfrentamientos sobre derechos de uso con el concejo de Ubeda a los que siguieron, también en el agitado reinado del emperador Carlos V, otra suerte de hechos de armas de entre los que se ha destacado la denominada "Batalla del Lentiscar", dirigida contra los moriscos que habitaban aquel lugar, y en represalia por la quema de la ermita de Santiago Apóstol. La recompensa a aquella acción de represalia de los caballeros torreños fue una Real Provisión de Carlos V y una licencia del Cabildo de la Santa Iglesia de Toledo. Por medio de las mismas se permitía, de una parte, reedificar la ermita así como, de otra, se autorizaba la "celebración a perpetuidad en dicha ermita de una fiesta anual cada día primero de mayo, costeada con fondos de las arcas municipales"
Hechos señeros que, sin embargo, contrastaban fuertemente con la imagen cotidiana que seguía ofreciendo el lugar de Torreperogil en el siglo XVI. En efecto, el mismo, a pesar de todo, seguía siendo un lugar cuyo casco urbano seguía definido por "casas de labor de gentes de Ubeda aquí establecidos", siendo "sus escasos habitantes campesinos que labraban las tierras de los hacendados ubedíes"
En esta situación poco debe de extrañar que llegara el momento en el que los torreños reivindicaran su independencia. Será a principios del siglo XVII, 1609, cuando se detecten los primeros pasos de un largo proceso que no concluyó definitivamente hasta 1642, ya en tiempo de Felipe IV Y es que, como se comprenderá, a la demanda de independencia, las autoridades de la ciudad de Ubeda respondieron con el inicio de un pleito en contra del proceso de segregación, pleito amparado siempre en la reivindicación de los antiguos privilegios de Ubeda sobre dicho lugar. No obstante, tal y como ya se ha apuntado, dicho pleito finalmente fue desestimado, completándose a la altura de 1642 una segregación que fue definitivamente ratificada en carta regia del propio Felipe IV a su concejo en 1651.
Como se comprenderá, a partir de la segunda mitad de siglo XVII arranca un proceso de delimitación y consolidación de las tierras de Toneperogil que no
escapó a nuevos pleitos y enfrentamientos con las autoridades ubedíes. En efecto, a partir de estos momentos, y hasta mediados de siglo XVIII en tiempos de Carlos III, los enfrentamientos por usos y derechos se sucedieron entre Ubeda y Torreperogil Enfrentamientos que, sin embargo, en modo alguno impidieron un proceso de crecimiento en la villa que la llevó, a la altura de 1769 y en opinión del ya citado Ginés de la jara Torres Navarrete, a sanear en buena medida las arcas del concejo de la villa.
En esta situación general, y con la renovación del amojonamiento y la demanda a Carlos IV de reincorporación del Ayozar a Torreperogil, se inicia en esta villa la Edad Contemporánea. Nueva época que comienza, por lo que respecta a la villa, con la presencia en la misma y en 1810 de tropas napoleónicas al mando del general Dessoles, que saquean la misma, arruinando con ello las débiles economías locales y provocando, a su vez y como reacción, el fenómeno de resistencia local antinapoleónica de signo guerrillero. Como de todos es conocido la guerra de Independencia termina en 1814; no obstante, en Torreperogil las alteraciones políticas e institucionales no han concluido. En efecto, en la primera mitad del siglo XIX esta villa nuevamente entra en la escena de la política nacional: primero, con la presencia en 1823 del general Riego, quien atraviesa Torreperogil y Sabiote camino de Sierra Morena; después, en 1836 y 1837, cuando partidas carlistas encabezadas por el general Gómez Damas y otros invadieron y tomaron la villa en dos ocasiones, al encontrarse esta en el camino que seguían dichas partidas rumbo a Córdoba al amparo de la "fragosidad de Sierra Morena"
Texto recopilado del coleccionable "Jaén: Pueblos y ciudades" publicado por el Periódico Jaén en 1997. Autor: Salvador Cruz. Si considera que este texto no debe aparecer aquí no dude en contactar con nostros.

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