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POLÉMICA ENTORNO A LA FIGURA DE DON PEDRO GIL

POLÉMICA ENTORNO A LA FIGURA DE DON PEDRO GIL

Como os adelantábamos hace unas semanas aquí dejamos varios artículos de distintos historiadores que polemizan sobre la figura histórica de D. Pedro Gil. Queda abierta a la participación y aportaciones de todo aquel que lo desee y que pueda contribuir al esclarecimiento histórico del asunto. Torreperogil, Torre de D. Pedro Gil, Torre de D. Pero Xil, Torre Pero Gil debe su nombre a figura tan señera como la que nos ocupa, sustituyendo a la anterior denominación musulmana de Torre de Hamdón.

COMIENZA LA POLÉMICA

NO SON MEJORES LOS HOMBRES HOY QUE HACE SIGLOS

por J.BIEDMA
Viajemos en el tiempo: siglo XIV. Las mejores energías castellanas se derrochan en guerras civiles. Don Pedro, llamado el Cruel o el Justiciero (según a la España que preguntemos), se disputaba la herencia de su padre Alfonso XI de Castilla con el bastardo Enrique de Trastámara. Las locuras de don Pedro, la ambición de sus hermanos y el odio de unos y otros, destruyeron entonces Jaén y Ubeda, manchando de sangre plazas, caminos, alcázares y palacios.

Mirando la hermosa reconstrucción gótica de San Pablo, mi amigo Calcantes me preguntaba por Pero Gil, tan involucrado en estas pendencias, que en 1368 redujo a ruinas su propia ciudad. Pero Gil fue uno de los famosos "doce leones ", caballeros ubetenses que aceptaron el reto de doce moros, señalándose así en el sitio de Algeciras (1342-1344). ¿Cómo fue posible que Pero Gil arrasara Úbeda?

La crónica histórica se mezcla con la leyenda. Según ésta, don Pero Gil estaba enamorado de Elvira, por la que también suspiraba don Rodrigo Chaves, partidario de Enrique de Trastámara, que encierra a la doncella en el castillo de Gil Ibáñez (Giribaile), cerca de Canena. Pero Gil se queja al Rey Cruel. En 1367, haciendo gala a su apodo, don Pedro hace quemar en Sevilla a doña Urraca Ossorio, madre del primer conde de Niebla, don Juan Alonso de Guzmán. Su doncella ubetense Isabel Dávalos se lanza a la hoguera para cubrir las vergüenzas de su señora cuando el fuego las descubre. Tal vez este horrible hecho terminó de inclinar a la nobleza ubetense a favor de los Trastámara. El caso fue que don Pero Gil, desposeído de su torre y demás posesiones por Juan Sánchez de la Cueva, jefe del partido del bastardo, se mantuvo fiel al rey legítimo (Menéndez Pelayo identificó a los dos Pedros), aliado del rey moro de Granada. Mahomad V el Viejo, el cual debía a don Pedro el lindo favor de haberle mandado la cabeza de su oponente, el rey Bermejo. Son tropas agarenas las que, dado que "la flor de la guerra civil es infecunda" (Ben Hazan). aprovechan la división de los cristianos para dar a Castilla " la última dentellada de la pantera islamita" (Sánchez- Albornoz).

No pudieron recobrar Córdoba, pero sí se adentraron en tierras de Jaén. El canciller Ayala cuenta como los moros estregaron la ciudad y quemaron sus iglesias, y como derribaron las puertas mayores y gran parte de los muros... "e recibió mucho daño e gran deshonra la dicha ciudad de Jaén, que es una de las mejores de aquella tierra, do siempre hubo muy buenos guerreros". Úbeda no corrió mejor suerte. Con Pero Gil compartía el mando de las tropas, cristianas y agarenas, Esse Arráez Abbdalá Mir. Los sitiadores rompieron las defensas ("ca Ubeda non era muy bien cercada, e entróla, e robóla, e fizóla quemar"). Así se cumplió la venganza. Parece ser que los supervivientes pudieron refugiarse en el Alcázar, pero todos los templos fueron profanados y destruidos, el que más, la románica iglesia de San Pablo. Úbeda perdió entonces - como en su "penúltima" guerra civil— casi todos sus archivos, casi toda su memoria histórica. Por todo ello execró durante mucho tiempo el recuerdo de Pero Gil, motejándolo "Perro Gil el Traydor".

PERO GIL ESTÁ DE MODA

De un tiempo a esta parte la figura más traída y llevada de la histo¬ria provincial es la del fiel caballero Pero Gil de Zático,

por Ginés de La Jara Torres
Cronista oficial de Torreperogil y Sabiote

Ello obedece sin duda a su figura atrayente ya que dar la vida por los amigos sólo es patrimonio de los héroes, de los hom¬bres cabales, enemigos de los bandazos en tiempos revueltos,
Y este es el caso de Pero Gil, uno de los dos caballeros ubetenses que pese al vendaval que se les avecinaba permanecieron fieles a Pedro I de Castilla, rey legítimo indiscutible. El resto de la nobleza de Úbeda ante la liberalidad por otorgar privilegios del bastardo Enrique de Trastámara, se van al sol que más calienta, abandonando el juramento hecho en defensa de la legalidad.
Parece mentira, que hoy que tanto se alardea de legalidad, se defien¬da a los traidores y se apedreen y bombardeen figuras intachables y fie¬les hasta el punto que perder la vida, junto a su Señor en Montiel, o de tener que expatriarse a Portugal y perder sus honores y posesiones como fue el caso de don Sancho de San Martin, el otro ubedí fiel seguidor del justiciero. ¿Desde cuando los leales son traidores y los traidoras lea¬les? ¿Desde cuándo un Rey, que ve peligrar su trono a, golpe de traiciones, ha de permanecer de brazos cruzados ante un enemigo rastrero que compra voluntades esparciendo mercedes?
Para los enemigos del rey legitimo, don Pedro fue un hombre cruel porque hacia justicia castigando a sus desleales vasallos. ¿Cómo hubiése¬mos actuado tú y yo? ¿Cruzados de brazo viendo como un mal nacido de amores ilegítimos conspira contra su señor natural con todos los derecho humanos y divinos a su favor? Este fue e1 caso.
Se dice, y mal, que Pero Gil "redujo a ruinas su propia ciudad", yo diría su propia villa que es lo que Úbeda era a la sazón. Es cierto que Úbeda sufre un duro saqueo pero no hasta el punto de quedar reducida a cenizas ni ardiendo por sus cuatro costados. ¿Cómo es posible que se piense que Pero Gil tratara de borrar del mapa a Úbeda? Lo que realmente ocurrió que miles y miles de sarracenos de a pié y de a caballo se le escaparon de las manos a Pero Gil y sus partidarios que no pudieron controlar y ebrios da ira y odio contra los cristianos sus enemigos, se ensañaron con ellos. La postura de Pero Gil fue muy otra como después se ve¬rá.
¿No ocurrió otro tanto con al saco de Roma? O ¿es que Carlos I asusó a sus soldados para que la destruyeran? La guerra, señores es así, pues de cerca la estamos viviendo en estos días.
Lo del caballero don Rodrigo de Chaves que pretende quitar la novia a Pero Gil no deja de ser una inocentada o una broma de mal gusto para la historia. Ni en Úbeda existió linaje alguno de los Chaves, ni tampoco pu¬do ser encerrada doña Elvira Alonso en el castillo de Gil Ibáñez al que se pretende identificar con el de "Giribaile", ''Cerca de Canena". "Giri¬baile" jamás perteneció a los Chaves y sí a Gil Baile de Cabrera, Señor de las Cuevas de Espelunca, que le dio nombre, natural de Baeza donde ca¬só con doña Mayor de Quesada Carrillo y Toledo, nieta del IV Señor de Garciez y Santo Temé. Para la curiosidad del lector, Gil Baile tuvo una hija llamada doña Juana de Quesada y Cabrera, Dama de la Reina, casada en Cór¬doba con don Femando de Aguayo Cárcamo y Fernández de Córdoba, Jurado de aquella ciudad.
Si es cierto que Pedro I castiga la traición da don Juan Alonso de Guzmán y Coronel, II Señor de San Lucas de Barrameda -hijo de Guzmán el Bueno-, -quemando en 1367 a su esposa doña Urraca Ossorio de Tara, hija por cierto de don Álvaro Núñez de Ossorio, primer conde de "Tratámara", Justi¬cia Mayor de Castilla y Montero Mayor de Alfonso XI. No fue por tanto-el hecho de que doña Isabel Dávalos que pereció en la hoguera junto a su Se¬ñora, lo que movió a la nobleza de Úbeda a elegir el bando del bastardo sino las promesas del de Trastámara a favor de Úbeda y sus gentes. Si al hijo de doña Urraca Ossorio le hace merced del título de Conde de Nie¬bla nada más subir al trono, hecho que tiene lugar exactamente el 8 de No¬viembre del 1369, Úbeda recibe en pago el Señorío de Pero Gil que queda ba¬jo su jurisdicción en calidad de lugar.
Tampoco es cierto que Úbeda careciera de buenas defensas, estaba per-fectamente fortificada excepto el arrabal de la Trinidad, entrando los mo¬ros exactamente por la Puerta de la Torre Hueva. Menos cierto aún que el templo que más sufrió la ira de loa moros fuese San Pablo y «que este per¬diera los archivos de la entonces villa, pues nunca el concejo guardó en •San Pablo documento alguno y sí en la Torre de las Arcas, en el Alcázar, dónde se custodiaban las arcas que contenían los fondos municipales y las que protegían sus fueros y privilegios, prueba de ello es que los viejos pergaminos se pueden consultar aún. ¿Quién pegó fuego a qué?
La iglesia que más sufrió en aquel triste asedio fue el convento de la Trinidad y sus religiosos. Según un cronista trinitario de la época, "Pero Gil defendió el convento con denuedo: increpaba a los moros diciéndoles «que aquella gente era gente de oración sin bando ni partido, postura que testificó el padre ministro del convento que fue llevado cautivo a Grana¬da junto a unos pocos religiosos que a duras penas pudo salvar Pero Gil.
Ante los continuados ataques de nuestros días al leal y fiel caballero Pero Gil y posteriores intervenciones nuestras demostrando la verdad de los hechos pensamos: ¿No hay por ahí otro personaje de leyenda o real para darle la tabarra y dejar en paz a aquel fiel vasallo? No se olvi¬den las palabras del gran historiador Ruiz Prieto:
"Pero Gil es digno de buena memoria como uno de los pocos, leales a toda prueba, que se mantuvieron al lado del Rey legítimo y honraron después su memo¬ria".
Si no aportamos nuevos datos y de mejor calidad, mejor es ca¬llar que decir poco o nada.
Ginés de la Jara Torres Navarrete
Cronista Oficial de Torreperogil

LA LEYENDA DE PERO GIL Y SU TRATAMIENTO LITERARIO

En los turbulentos sucesos de la última fase de la Reconquista, y más concretamente en la lucha fraticida entre Pedro I "el Cruel" y el bastardo Enrique II de Trastámara, surge el nombre de Pero Gil

por Auirelio Valladares Agüero
envuelto entre la historia y la leyenda, circunstancia que sin duda ha influido en el nacimiento de relatos populares en tomo a este personaje, tan propicios siempre para la recreación literaria.

Quizá, para empezar, lo mejor sea tratar de fijar en la medida de lo posible los límites históricos del caso que nos ocupa.
1 -Pero Gil: un personaje entre la historia y la leyenda.
Creo que está sobradamente demostrado que el "Pero Gil" que aparece en documentos reales como aliado del rey moro de Granada saqueando Jaén v Úbeda e intentando lo mismo, aunque con menos suerte, en Andújar y Baeza, jes el propio rey Pedro I de Castilla. Ya lo había apuntado en su día Menéndez Pelayo, pero quien dejó definitivamente zanjada la cuestión fue Angel de los Ríos y Ríos en su memorable trabajo "Cómo y por qué se llamó a Don Pedro el Cruel, Pero Gil", publicado en el Boletín de la Real Academia de la Historia (XXXVI, 1900, pp. 58-65). Las pruebas aportadas por este investigador son tan contundentes que, los tratados de historia vienen ya aceptando desde entonces que los nombres de Pedro 1 y Pero Gil se refieren a la misma persona. Por citar sólo un ejemplo, aunque muy significativo, en la Historia de España fundada por R. Menéndez Pidal, máxima empresa de la historiografía española de los últimos tiempos, en el volumen XIV, redactado por los historiadores Luis Suárez Fernández y Juan Regla Campistol (Madrid, Espasa Calpe, 1966, pp. 7 y 39), se confirma la misma opinión e incluso se agrega algún dato más en el mismo sentido.
La explicación de este asunto no parece muy difícil de entender, máxime si tenemos en cuenta los manejos y procedimientos poco ortodoxos, habituales en los círculos políticos de esta etapa tan convulsa de nuestra historia.
Si Pedro I consideraba ilegítima la pretensión del trono por parte de su hermano Enrique alegando la condición de bastardo de éste, el pretendiente se va a servir de todos los medios para devolverle la misma moneda. A tal efecto, propagó la versión de que Pedro I no era hijo del rey, sino de un judío perteneciente a la familia de los Condes de San Gil, permutado por la hija del rey nacida el mismo día. Evidentemente, como el triunfador de la guerra fratricida fue Enrique, la leyenda se divulgó y esto explica que en los documentos relativos a privilegios concedidos por el nuevo monarca no se mencione a Pedro I, sino a Pero Gil, nombre al que suelen acompañar los calificativos de "traidor", "tirano", "hereje" y otros del mismo calibre. Entonces, se preguntará alguien, ¿de dónde vienen las noticias recogidas por nuestros historiadores jiennenses admitiendo la existencia de Pero Gil, uno de los "doce leones" de Úbeda, señor de la Torre de su nombre y servidor de Pedro I en las luchas de éste contra su hermano? Todo parte de la Nobleza de Andalucía, obra escrita a finales del siglo XVI por Gonzalo Argote de Molina, quien no se percató de que "Pero Gil" había sido un invento de Enrique II para afrentar la figura de su hermano y de esta forma justificar su llegada al poder. De tal manera que el historiador, cuando le aparece este nombre en crónicas y documentos antiguos referido siempre al bando contrario a Enrique II, piensa con cierta lógica que tiene que tratarse de un servidor de Pedro I. Y así, con este error de apreciación abrió Argote un precipicio en el que sucesivamente fueron cayendo historiadores posteriores (Jimena Jurado, Martínez Mazas, Ruiz Prieto, Cazabán Laguna, etc.), que no dudaron de la veracidad de una obra de la categoría de la Nobleza de Andalucía, básica y fundamental para la historia de la provincia de Jaén. Desde comienzos de este siglo, con la revelación de la auténtica identidad de "Pero Gil", los historiadores jiennenses, si bien siguen ofreciendo la versión tradicional, empiezan ya, al menos, a manifestar sus dudas al respecto (algunos artículos de la revista Don Lope de Sosa, Pasquau, etc.), aunque hay otros, tal es el caso de Ginés Torres Navarrete, que siguen manteniendo la postura primitiva.
No es mi intención detenerme en un análisis más detallado de las dos teorías, porque la exposición se haría excesivamente prolija. Pero sí quisiera llamar la atención sobre el texto de Argote, punto de partida de este conflicto interpretativo, porque allí se vislumbran algunos detalles un tanto oscuros que revelan (al menos así lo estimo yo) que dicho autor se movía en un terreno bastante resbaladizo. Por ejemplo, cuando en el capítulo 96.° del libro II nos habla de la gesta de los doce caballeros de Úbeda que vencieron en un reto a otros tantos moros durante la toma de la plaza de Algeciras por el rey Alfonso XI (1344), comienza diciendo: "Refieren las memorias antiguas...", con lo cual queda muy en el aire la fuente de información de que se sirvió. Pero hay más, porque al llegar al nombre de los caballeros se expresa así: "Los nombres destos Cavalleros escrive el Bachiller lorge de Mercado fueron..." (y aquí se cita a once de ellos) y agrega a continuación: "Del vltimo Cavallero de los doze no pone el nombre, presumes- se, fuese el traydor de Pero Gil, de quien adelante se hará memoria, y por esta causa fue aquí borrada la suya" (Sevilla, Fernando Díaz, 1588, fol. 223r-v). No se pierda de vista el nombre acompañado del calificativo "traidor". Incluso hay otro detalle que no debe pasarse por alto: se dice curiosamente que estos valientes ubetenses solicitaron al rey, es decir, a Alfonso XI, que diese por armas a Úbeda una corona y doce leones por orla; que no hubo tiempo para tal concesión, lo que sí haría más tarde, el 12 de agosto de 1369, el rey Enrique II, justamente el usurpador del trono y creador del nombre de "Pero Gil".
Luego ya, en los capítulos 11 5 y siguientes, al referirse Argote al saqueo de los moros de Granada en las ciudades de Jaén y Ubeda, así como al ataque a Córdoba, Andújar y Baeza, hablará de que con ellos iba Pero Gil, "señor de la Torre de Pero Gil", que seguía la parte del rey don Pedro y estaba enemistado con los de aquella ciudad (Úbeda) por haberle echado de ella (fo. 237r-v).
Lo cierto es que la acción devastadora de los partidarios de Pedro I, ayudando a los moros, en Jaén y Úbeda se debía a que la nobleza de estas dos ciudades seguía la causa de Enrique, lo que explica que, cuando éste llega al poder, conceda privilegios a Úbeda (1369) porque "Bien sabedes, en como el traydor, hereje, tyrano de Pero Gil fizo estruyr la ciudad de Vbeda con los Moros..." (fols. 238v-239r).

Me atrevo a pensar que, cuando Argote recopilaba datos para su magna obra, visitando, como sabemos, los archivos de las principales poblaciones jiennenses, entre ellas Ubeda, probablemente hizo caso de las versiones populares sin ahondar en la veracidad de las mismas. Porque parece cierto que las gentes de clases más bajas no vieron en Pedro I la figura de un rey "cruel", sino, en todo caso, la de un "justiciero". Quizá el pueblo nunca entendió que los nobles siguieran el partido del pretendiente ilegítimo y se prestaran a todo tipo de maniobras denigratorias para con el rey Pedro. ¿Estamos ante la venganza de las clases humildes frente a las poderosas? Yo así lo creo. Porque, además, resulta sumamente significativo que sea en Jaén y Úbeda, las dos ciudades que sufrieron la devastación de los seguidores de Pedro I don¬de surjan las leyendas en torno a Pero Gil, pero visto como un leal y fiel servidor del rey legítimo, quedando éste como un gobernante que sabe premiar esa fidelidad.

LAS COSAS CLARAS

Ante la tremenda confusión que se siembra con la figura del caballero sin fortuna que da nombre a nuestro pueblo

por Ginés Torres Navarrete
Cronista Oficial de las villas de Sabiote y Torreperogil..

una vez más hemos de salir en su defensa ante un posible confusionismo que pudiera esparcir dudas o dejar abierto un paréntesis ya discutido en la prensa por un servidor, y que es historia pura.

Hace pocos días, hablábamos con nuestro querido amigo, el profesor Valladares, y ésta ilustre personalidad nos aseguraba que su trabajo de "IBIUT", no iba orientado a oscurecer la memoria de Pero Gil de Zático sino tratar la figura tan discutida de don Pedro I de Castilla, del que se ha dicho sin fundamento que era motejado de "Perro Gil".
Nuestra intervención queda justificada en tanto como cronista de la Villa de la Torre de Pero Gil, estamos obligado a defender una verdad histórica. Como padre, defender también la figura de uno de los abuelos de nuestros hijos, descendientes por línea materna varias veces de Pero Gil —como en su lugar se verá—, siempre a través del linaje de los Cueva.
En cuanto al tema que ocupó al profesor Valladares, respetando opiniones personales, hemos de confesar no estar de acuerdo por carecer de base tal supuesto. No existe documento alguno de la época que demuestre que don Pedro I de Castilla fuese conocido por "Perro Gil" o Pero Gil. Esta leyenda modernísima, no deja de ser un chisme de altura inventado por el gran Menéndez y Pelayo y alguna otra figura de menor altura.
Menéndez y Pelayo opinó, pero documentalmente no demostró nada. Esto es así, y nadie tiene por qué dar crédito a la opinión de una persona por muy ilustre que sea su figura, a menos que no se presenten pruebas contundentes. Como modesto historiador y amante del tema, una vez más nos confesamos incrédulo ante la carencia de pruebas: sólo vemos opiniones convertidas en leyenda.
Y chisme de altura fue el tratar de confundir a don Pedro I de Castilla con Pero Gil de Zático, en tanto cada cual ocupó su propio protagonismo en la historia patria. Ya se sabe que los perdedores siempre están obligados a cargar con el muerto...
Que la leyenda —casi de hoy— o una opinión personal diga que Enrique "El Bastardo" motejara al Rey legítimo, su hermano, de "bastardo" y de la familia de los "Condes de San Gil" no, deja de ser inaudito: ¿Quienes fueron estos condes? Tal título brilla por su ausencia en el "Elenco de Grandezas y títulos Nobiliarios Españoles". Sólo figura el marquesado de San Gil, y éste creado en 1703. Esto sí es historia.

PERO GIL DE ZÁTICO, SEÑOR DE LA TORRE DE HAMDON
Las crónicas hablan de un Pero Gil, fiel aliado de Pedro I de Castilla, mal llamado "El Traidor", en tanto heredó la lealtad a la Corona de su padre don Payo Gil, de su abuelo don Pero Gil y de su bisabuelo don Pero Gil de Zático, conquistador junto a su hermano don Pero Payo de Baeza en 1227 y de Úbeda en 1234. La historia dice que Fernando III el Santo da en señorío la Torre de Hamdón (o a los Gil, como da otra torre a Garcí Fernández, otra a don Ximeno, otra a Blasco Pedro, otra a Pero Vela etc. ¿O también es incierto esto?
¿Se pretende ignorar asimismo el pleito mantenido por Pero Gil en 1353 con la ciudad de Úbeda por cuestiones de límites jurisdiccionales en su señorío? El documento original lo manejó en Úbeda don Gonzalo Argote de Molina: él lo dice, ¿o miente otra vez tan prestigioso cronista-genealogista, uno de los más serios y veraces de España? Argote de Molina habla de un documento original y de un personaje en concreto: Pero Gil. ¿Qué llevaba en la jugada don Gonzalo cuando ni por asomo nadie había dudado ni presumía se dudase de la figura del fiel y leal Pero Gil?
No se caiga en la ingenuidad de que tal noticia se la dieron en Úbeda hombres del estado llano por envidia a la nobleza. Aquellas clases modestas nada llevaban en la jugada: vivían indiferentes a las intrigas.
Aunque la historia, a veces ingrata, olvide el nombre de Pero Gil entre los Doce Leones de Úbeda, lo cierto es que fue uno de ellos. Dicen los genealogistas portugueses que el VI Señor de Alburquerque don Juan Alfonso de Alburquerque (1308-1354): "Tuvo vallerosa acción en el sitio de Lerma en 1334 cuando el Rey llamolo, e fue Alférez Maior de Alfonso XI, Ayo, Mayordomo mayor y Chanciller de Pedro I... e estuvo con Don Pero Gil de Zático en el sitio de Gibraltar i en el de Algeciras entre 1342 i 1344". ¿Mienten también los portugueses?...

DE CUÁNDO NACE EL NOMBRE DE NUESTRO PUEBLO

Precisamente es conocido así, cuando Pero Gil de Zático, IV Señor de la Torre de Hamdón, es degollado en Montiel en 13... Nótese cómo a la hija de éste se le conoció por doña María Gil de Hamdón.
Y comienza a ser conocido nuestro pueblo por la Torre de Pero Gil, no precisamente por voluntad del Rey bastardo, que en ningún modo hubiese consentido se perpetuase la memoria de su hermano, el Rey legítimo de Castilla. Es ilógico pensar que el bastardo tratase de honrar la memoria de su más terrible y odiado enemigo.
¿Quién podrá desmentir que nuestra villa pierde su libertad y soberanía a causa de la lealtad de su Señor? ¿Por qué causa si no?
Historia es que tras la degollina de Montiel, el señorío de los Gil se da a Úbeda por la ayuda que esta ciudad prestó al bastardo. El pleito de villazgo en el que la ciudad de Úbeda de continuo da fe de la existencia de don Pedro Gil de Zático. En sus continuadas reivindicaciones sobre la jurisdicción perdida, la ciudad hermana siempre emplea el mismo argumento: "Que el dicho Lugar o Aldea fue propia de un hombre llamado Pero Gil, que la perdió por haber cometido el horrendo crimen de valerse de los Moros de Granada para quemar a Úbeda, a quien en remuneración a el daño padecido, se dignó agregarla la Majestad de el Señor Rey Don Enrique segundo, desde cuya época la poseyó quieta y pacifica mente....".
En este pleito de villazgo, Úbeda conocía muy bien que nuestra Villa "fue propia de un hombre llamado Pero Gil", nunca dicen de un Rey motejado de "Perro Gil" o Pero Gil. ¿O también miente este singular y conservado documento?

HISTORIA VIVA: UN GUIÑO A LA NOSTALGIA

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